Determinan la capacidad de los servicios antes de que sean puestos en explotación, permitiendo detectar posibles anomalias en los diferentes recursos que utiliza.

Este es el tipo más simple de pruebas de rendimiento. Una prueba de carga se realiza generalmente para observar el comportamiento de la infraestructura asociada a una aplicación o servicio a medida que se incrementa la concurrencia a los servidores, de forma que se pueda analizar el comportamiento de todos los componentes del mismo. No se trata de alcanzar la máxima capacidad, sino de obtener referencias para una la posible optimización del sistema.